ORÍGENES DEL CHÉSTER

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05 mar ORÍGENES DEL CHÉSTER

El sofá chéster (Chesterfield en su origen) es un indiscutible símbolo del estilo clásico inglés. A simple vista se percibe un marcado acento tradicional en todas sus líneas y detalles,  que no teletransporta a otra época. Nos ponemos en situación, principios de siglo XIX, en aquellos momentos donde los exlusivos clubes elititista de la época, que sólo permitía la entrada a hombres, buscaban matices, detalles donde destacar y diferenciarse del resto de los “mortales”.  Aunque hay varias versiones, nos quedamos con la más popular. El IV Conde de Chesterfield, Philip Dormer Stanhope (1994-1773), estadista, diplomático y hombre de letras, mecenas de Voltaire, y conocido por las “Cartas a su hijo” encargó la confección de un sillón a un ebanista de confianza. Debía cumplir con dos características básicas, “duro y robusto“, con los brazos y respaldo a la misma altura. Esto obligaría a los usuarios a permanecer con la espalda recta. Los “usuarios” no sería otros que su personal de servicio, debían mostrar un modélico comportamiento a la altura de la reputación del Conde.

Ya en el lecho de muerte, prosigue la leyenda, el Conde de Chesterfielf dirigió sus última palabras a su lacayo: “please, give a seat to Mr. Dayrolles“. Mr. Dayrolles, joven diplomático, cumpió con el deseo de su padrino y benefactor, y traladó el “incómodo” sillón a su hogar. Una vez allí, y con tiempo suficiente para fijarse en los detalles del mismo, observó de la pureza de la pieza. No hay conocimiento expreso del por qué de la proliferación del sillón en la época, pero algunas hipótesis hablan del círculo de amistades de Mr. Dayrolles. En pocos años se convirtió en un artículo con connotaciones elitistas, que no podía faltar en los ambientes más refinados de la sociedad londinense, y posteriormente de toda Inglaterra.

Fuente:

www.londongallery.net